Diciembre, nieve y amores: cómo traducir un mes

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Querida lectora o lector,

Llega diciembre, con las fiestas de Navidad y Hanukkah, la Noche Vieja que cierra el año, y el comienzo del invierno en el Hemisferio Norte. Como veremos, tiene intrigantes asociaciones románticas también.

Como lo atestigua la primera sílaba de su nombre, diciembre era el décimo mes en la remota antigüedad romana. De hecho, en el calendario juliano de origen romano, imperante hasta hace cuatro siglos, el Año Nuevo comenzaba en marzo. Posteriormente (posiblemente alrededor de 500 a 400 AEC), se le agregaron al año dos meses más: enero y febrero. Enero devino el comienzo del año de calendario, pero marzo seguía considerándose el comienzo real del año hasta la temprana modernidad: según el país, o bien el primero, el 15  o el 25.   Así, diciembre conservaba de algún modo su calidad de décimo mes.

Bacall y Bogart: está todo dicho.

En cuanto a sus connotaciones nevadas, éstas se alejan cada vez más de la realidad en el Hemisferio Norte con los cambios climáticos en curso.  En el Sur, donde diciembre marca el comienzo del verano, son un obvio sinsentido.

Otro sinsentido en el Sur es la metáfora presente en la frase “May-December romance” (a veces expresada en español como “romance primavera-otoño).

El simbolismo de esos meses, precisamente, forma el marco de “September Song” (Canción de Septiembre, 1938), con letra de Maxwell Anderson y música de Kurt Weill: “It’s a long way from May to December/And the days grow short when you reach September” (Hay largo trecho entre mayo y diciembre/Y los días se acortan cuando llega septiembre”)

En lugares como Chile, Argentina y Uruguay, la literatura junto al lenguaje popular oscilan entre el sistema de metáforas heredado de España (los “quince abriles” de una adolescente, por ejemplo) y adaptaciones nuevas, acordes con el entorno geográfico.

La letra del tango No nos veremos más (1935), de la pluma del uruguayo Federico Silva, maneja con hermosura la nueva codificación de los meses y estaciones.  El hombre, tristemente convencido de que su relación amorosa con una joven no puede durar, le canta: “Tu luz de verano me soleó el otoño…/No puedo engañarte, mi adiós es sincero/Tu estás en enero, mi abril ya pasó”.

El 'Varón del Tango', Julio Sosa canta "No nos veremos más"

El ‘Varón del Tango’, Julio Sosa canta “No nos veremos más”

Good words!

Pablo

Copyright ©2012 Pablo J. Davis. All Rights Reserved. Todos los derechos reservados.

Este ensayo fue escrito originalmente para las edición del 2 diciembre 2012 de La Prensa Latina (Memphis, Tennessee), como parte de la columna semanal bilingüe Misterios y Enigmas de la Traducción/Mysteries & Enigmas of Translation.

 

About Pablo Julián Davis
Pablo Julián Davis, PhD, ATA Certified Translator (Engl>Span) and Supreme Court of Tennessee Certified Interpreter (EnglSpan), offers world-class Spanish/English language services including translation, interpreting, copywriting, and editing in both languages. His specialties are legal, business, medical, and humanities/education; he has wide experience in other fields as well. Also offered: interactive and transformative cultural-awareness training for companies, non-profits, communities, government agencies, institutions of faith, and other audiences. (See just a small sampling of testimonials from happy and satisfied clients: interfluency.com/testimonials.html) The ability to move effectively from language to language - which necessarily also means moving between cultures - has likely never been at a greater premium than it is in today's world. That ability is what we mean by Interfluency TM.

2 Responses to Diciembre, nieve y amores: cómo traducir un mes

  1. Pingback: December, snow, and romance: translating a month « Interfluency: Translation+Culture

  2. sinclair says:

    Oh, what a delightful trip into the unkind month…the one that disabuses us of any lingering memories of the delicious robust sweating vibrant life that is summertime…December. Naked trees, indiscernible from their dead siblings, jutting into a foreboding grey, no refuge do they conjure. Oh how I loath the very sound of the word and all it conjures.

    But thanks for this endearing and educational essay.

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