Notaries, “notarios” y las trampas de la traducción

Link to English/Enlace para inglés

Querida lectora o lector,

Muchas de las palabras que consideramos en este espacio pertenecen a la cultura cotidiana: “yapa” y “educación”, “¡Felicidades!” y “¡Felicitaciones!”, el casi intraducible “piropo”, la diferencia entre “mi media naranja” y my better half.

Buena parte del nuestro quehacer traductoril, en cambio, es de carácter legal: contratos y testamentos, cartas poder, decretos de divorcio y sinnúmero de otros tipos de documento.

Típico sello de 'Notary Public' en Estados Unidos. La traducción de este título por 'Notario' o 'Notario ´Público' no es sólo incorrecta sino potencialmente peligrosa.

Típico sello de ‘Notary Public’ en Estados Unidos. La traducción de este título por ‘Notario’ o ‘Notario ´Público’ no es sólo incorrecta sino potencialmente peligrosa.

En estas faenas, es frecuente toparse con el título de notary public, cuya traducción al español se nos exige.

Notary: ¡Tamaña trampa nos tiende esta palabra!

Pues la traducción por “notario público” —obvia, aparentemente directa y extremadamente común— es absolutamente equivocada. Se trata más bien de un falso amigo.

Eso de “falso amigo” es un término lingüístico que se refiere a aquéllas palabras que parecen equivalentes, incluso tienen un origen común, pero significan cosas diferentes.

Así fabric (tela) no es fábrica, sentence (pena o castigo, en contextos legales) no es sentencia, ni compromise (acuerdo, término medio)  compromiso.

En los países hispanohablantes, el notario (siempre es “público” porque requiere autorización del gobierno) es un abogado especializado en legalización de documentos y una amplisima gama de otros asuntos de derecho. En Argentina, Uruguay y Paraguay, se los conoce por otro rótulo, el de “escribano”.

El notary public (o notary a secas) norteamericano recibe entrenamiento y debe conocer y cumplir con las regulaciones de su estado en cuanto a la verificación de la identidad de un individuo que firma un documento, presta juramento o en relación con otras funciones propias del notary. Pero no se trata de un abogado, como tampoco un soldador calificado es un ingeniero civil. (Luisiana y Puerto Rico, cuyas raíces legales están en la tradición del derecho civil, son casos aparte, como también lo es Quebec en el Canadá; en esas jurisdicciones sí existe el notario equivalente al del mundo hispano.)

Típica publicidad dirigida a la comunidad inmigrante de habla hispana, que hace uso prominente de la equivocada traducción

Típica publicidad dirigida a la comunidad inmigrante de habla hispana, que hace uso prominente de la equivocada traducción “notario público”. El aviso aclaratorio obligatorio sí está incluída, pero en letra pequeña apenas legible.

De ahí que la frecuentísima traducción de notary por “notario”, además de equivocada, pueda inducir a determinados miembros del público hispanohablante al error de creerlos abogados.

Hay quienes usan “notario” de manera inocente, ignorando el problema; hay quienes lo hacen a sabiendas, con fines dolosos. En uno y otro caso, el malentendido por parte del público inmigrante puede llegar a ser grave.

De hecho, esta traducción errada está expresamente prohibida por ley en algunos estados. En la Sección 406.017 del Código Gubernamental del Estado de Texas, por ejemplo, la Subsección (a)(4) dispone que es un delito que cualquier notary public “use[] the phrase ‘notario’ or ‘notario publico’ to advertise the services of a notary public, whether by signs, pamphlets, stationery, or other written communication or by radio or television” [emplee el término ‘notario’ o ‘notario público’ para publicitar los servicios de un notary public, ya sea por cartel, folleto, papel membrete u otro escrito, ya sea por radio o television]. Es más: bajo el referido Código, hacerse llamar notario es igual a representarse explícitamente como abogado, y sin distinción de que el individuo tenga o no fines fraudulentos.

La Sección 8219.5 del Código Gubernamental de California dispone: “Literal translation of the phrase ‘notary public’ into Spanish, hereby defined as ‘notario publico’ or ‘notario,’ is prohibited.” [Se prohibe la traducción directa de la frase notary public al español, mediante los términos “notario público” o “notario”.]

Nuevo México:  “A notary public shall not use the term ‘notario publico’ or any equivalent non-English term in any business card, advertisement, notice or sign.” (NMSA 14-12A-15) [Un notary public no usará el término “notario publico” ni ningún otro equivalente en cualquier tarjeta de visita, publicidad, aviso ni cartel.]

Tennessee obliga a los notaries public incluir en sus publicidades, en forma prominente, el siguiente aviso, en inglés y en el idioma de la publicidad: “I am not an attorney licensed to practice law in the State of Tennessee, and I may not give legal advice or accept fees for legal advice” (T.C.A. 8-16-401). [No soy abogado facultado para ejercer la abogacía en el Estado de Tennessee; no estoy facultado para dar consejos legales ni puedo cobrar honorarios por consejos legales.] En años recientes, la Procuradoría General de Tennessee ha comenzado a enjuiciar a individuos que se rotulan como “notarios” sin el aviso requerido por ley.

Nuestra recomendación general es traducir notary por “fedatario”—individuo autorizado para dar fe de la legitimidad de las firmas y juramentos. Hasta la importación directa de notary desde el inglés (“Necesito un notary”) es mil veces preferible al uso erróneo de “notario”—con sus connotaciones confusas y legalmente peligrosas.

El precio de este error de traducción es demasiado alto: la confianza de una comunidad abusada, millones de dólares perdidos, inmigrantes deportados, familias separadas.

Good words!

Pablo

Copyright ©2013 Pablo J. Davis. Se reservan todos los derechos. All Rights Reserved. Una versión de este ensayo se escribió originalmente para la edición del 27 enero 2013 de La Prensa Latina (Memphis, Tennessee), donde forma parte de la columna semanal Misterios y Enigmas de la Traducción/Mysteries & Enigmas of Translation.

Link to English/Enlace para inglés

About Pablo Julián Davis
Pablo Julián Davis, PhD, ATA Certified Translator (Engl>Span) and Supreme Court of Tennessee Certified Interpreter (EnglSpan), offers world-class Spanish/English language services including translation, interpreting, copywriting, and editing in both languages. His specialties are legal, business, medical, and humanities/education; he has wide experience in other fields as well. Also offered: interactive and transformative cultural-awareness training for companies, non-profits, communities, government agencies, institutions of faith, and other audiences. (See just a small sampling of testimonials from happy and satisfied clients: interfluency.com/testimonials.html) The ability to move effectively from language to language - which necessarily also means moving between cultures - has likely never been at a greater premium than it is in today's world. That ability is what we mean by Interfluency TM.

One Response to Notaries, “notarios” y las trampas de la traducción

  1. Pingback: How not to translate “notary” into Spanish « Interfluency: Translation+Culture

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: