El presidente electo… ¿o elegido?

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Querida lectora o lector,

Para cuando estas líneas (escritas el domingo) le alcancen, las elecciones ya habrán concluído. Y salió todo tal como yo sabía. Lo que me recuerda a la feliz ocurrencia de Dizzy Dean, lanzador de los Cardenales de San Luís antes de la Serie Mundial de 1934 contra Detroit: “Esta serie ya está ganada”, sentenció—para luego agregar, “aunque no sé por cuál de los equipos”.

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Así que, mientras usted lee esto, ya habrá un presidente electo, o presidenta electa (en inglés: president elect). Pero, ¿por qué decimos “electo/a” en vez de “elegido/a”? La respuesta está en la gramática de los participios.

El participio débil se forma agregando un sufijo, típicamente “ado” o “ido”, a la raíz del verbo. Así “habíamos visitado Colombia” o “he hablado con la directora”. En inglés el sufijo débil, por lo general, es -ed (I’ve always walked to work, “siempre he caminado al trabajo”).

El participio fuerte, en cambio, altera la raíz del verbo, que queda corto y rítmicamente fuerte: en inglés seek (buscar) deviene sought, bind (atar, encuadernar) deviene bound. (En la gramática germánica, que es la que predomina en inglés, no se habla de participios débiles y fuertes, como en la gramática derivada del latín, sino de verbos débiles y fuertes.)

En español muchos verbos tienen ambas formas (algunos verbos en inglés también, entre ellos elect). Así “elegir” da “me habían elegido” en forma débil y “presidente electo” o “presidente electa” en forma fuerte, adjetival. “He freído las papas” y “las papas ya están fritas”. El verbo latín conquirere dio el antiguo “conquerir” con participio débil “conquerido”. La forma fuerte “conquisto/conquista” lo suplantó, a tal punto que el infinitivo devino “conquistar.” “Convencer” en forma débil da “convencido” y en forma fuerte “convicto”.

De “electo” a “convicto” en una misma columna—por alguna razón, en este año 2016, no suena tan raro.

                   ¡Buenas palabras! Good words!

El doctor Pablo Julián Davis (pablo@laprensalatina.com),  Traductor Certificado (ATA) e Intérprete Certificado (Suprema Corte de Tennessee) con más de 25 años de experiencia, especializado en documentos legales y comerciales. www.interfluency.com

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Hay que contratar a alguien

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Querida lectora o lector,

Estamos a punto de ver dos convenciones poíticas cuyo resultado no está aún escrito. Para muchos esto es increíble, impensable. Pero es como solían ser las convenciones, antes de que devinieran grandes shows televisivos con mucho color pero sin drama. Una mirada bilingüe a algunos términos clave de la época:

Convención y convention (en inglés) vienen del latín convenire (juntarse). “Convención” desplazó, hará cosa de un siglo, a “asamblea” aunque este último término aún se usa.

Roman white toga

La palabra “candidato” viene de la costumbre romana de vestir los postulantes a cargos públicos toga blanca (candidum) que simbolizaba la pureza. No está claro si este atuendo sería apto para los candidatos poíticos hoy en día.

“Convención” también puede significar una costumbre general: por ejemplo, cuando la TV norteamericana anuncia que un show empieza a las “9, 8 Centro” se entiende que es a las 9:00 en la zona Este. “Convengamos en que…” recoge este sentido de “convenir”.

“Convenio” viene de la misma raíz en latín. Significa “acuerdo”, por ejemplo un tratado entre países, o la resolución de una disputa legal que evita ir a juicio.

Candidato y candidate aluden a la toga blanca vestida por los aspirantes a cargos públicos romanos: candidum significaba “blanco, puro”. Por influencia del francés, candid pasó a significar en inglés “franco, sincero”. En español, en cambio, “cándido” quiere decir “ingenuo”. Ni candid ni mucho menos “cándido” parecieran aplicarse demasiado a los políticos, particularmente los exitosos.

El titular o “candidato” que sale de la convención es el nominee en inglés, “quien fue nominado”. A veces se dice, pintoresca y un poco antiguadamente, “abanderado”. En inglés, de modo similar, existe el término standard-bearerstandard aquí significa “bandera, estandarte”.

Postularse o “presentarse” al cargo, se expresa en EEUU como to run (correr)—en inglés británico se dice to stand (pararse)—for election. El candidato se presenta para un puesto de trabajo. Pero el electorado es un extraño patrón: tiene que contratar a alguno de los postulantes, por más que no le convenza ninguno.

 ¡Buenas palabras! Good words!   

Copyright  ©2016 by Pablo J. Davis.  Se reservan todos los derechos. Una anterior versión de este ensayo apareció originalmente en la edición del 17 al 23 de julio de 2016 de La Prensa Latina(Memphis, Tennessee), como la entrega número 189 de la columna semanal bilingüe “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la ATA (American Translators Association), inglés>español, e Intérprete Certificado por los Tribunales del Estado de Tennessee inglés<>español, además de entrenador en los campos de la traducción, interpretación y competencia transcultural. Es doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Johns Hopkins, y actualmente candidato al Juris Doctor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Memphis (mayo 2017).

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