El caso de la caída

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 Querida lectora o lector,

¨Todo lo que sube, baja”. Es un cliché nomás, algo que se dice–¡pero cuánta sabiduría encierran esas cinco palabras! (En inglés son seis: What goes up must come down.)

caida-fall-sign-cartel-peligro-dangerResulta que este acto tan sencillo (si podemos llamar “acto” a algo causado o impuesto por la gravedad) permea el lenguaje de modo profundo y a veces inesperado.

“Chance” (chance en inglés, que se pronuncia “chans”) expresa suerte, riesgo, azar, oportunidad. Por vía del francés nos llega desde el latín vulgar: cadentia, cuyo infinitivo cadere nos da “caer” (en inglés: fall, pronunciado “fol”, de origen germánico). En música, “cadencia” es el paso o ritmo (como el andar de una persona) pero también el modo en que una composición o sección de la misma se resuelve—cómo “cae”. De igual raíz proceden “decadencia” y “decaimiento”.

El participio de cadere, casus (como “hacer” tiene su participio “hecho”), nos da “caso” (ingl. case), una situación que require investigación y acción (tratamiento en el fuero médico; procesamiento o defensa en el legal). De casus también viene “acaso” (por “tal vez”) y “casual” (azaroso; en inglés, casual recoge el sentido de “informal” y no el de “azaroso”). En inglés los muertos y heridos (a veces se entiende sólo los muertos) en batalla son casualties, “los caídos”, o en un inglés poético, the fallen. Extrañamente, este término con su evocaciones de nobleza, tiende a restringirse a las bajas militares—a pesar de que los civiles muertos y heridas son más numerosos en la mayoría de las guerras.

Aquello que nos ocurre, en inglés poético, befalls us—nos “acaece.” Ese sentido sigue muy actual, sin embargo, aunque expresado de otra manera: en inglés se habla de how things went down (cómo resultaron o “cayeron” las cosas), se espera a ver how things fall out (cómo “caen las fichas”). Trabar amistad es fall in con amigos; la pelea entre amigos, falling out. Fall in se refiere, además, a la incorporación de una o más personas, soldados por ejemplo, a una marcha o desfile.

Uno “cae en la trampa” (en inglés, falls for a trick or falls into a trap). La pintoresca expresión caer como un chorlito usa una palabra de origen vascuense, txorl(it)o “pajar(it)o”. Pero al descubrir o descifrar la verdad, uno “cae en la cuenta”, de lo que el inglés no tiene equivalente.

Entre el comienzo y el fin de nuestra vida cuando uno “cae muerto” (ingl, drops dead), el momento más dramático tal vez sea el enamoramiento: falling in love, literalmente “caer en amor”.

De nuevo nos encontramos frente a lo misterioso del verbo “caer”, to fall: pareciera nombrar una acción voluntaria (como “caminar”, “cocinar”), sin embargo lo que expresa es la operación sobre un cuerpo de una fuerza externa: el amor, la muerte, la gravedad.

Es difícil sondear toda la profundidad de este concepto para el lenguaje y la cultura. En la perspectiva cristiana, la fatal desobediencia de Adán y Eva en el Edén causa “la  Caída” (the Fall) de la Humanidad en un estado de pecado. Es más: la Caída puede entenderse como el marco para la totalidad de la historia humana.

                   ¡Buenas palabras! Good words!  

                             Pablo

Copyright  ©2016 by Pablo J. Davis.  Se reservan todos los derechos. Una anterior versión de este ensayo apareció originalmente en la edición del 11 al 17 de diciembre 2016 de La Prensa Latina (Memphis, Tennessee), como la entrega número 210 de la columna semanal bilingüe “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la ATA (American Translators Association), inglés>español, e Intérprete Certificado por los Tribunales del Estado de Tennessee inglés<>español, además de entrenador en los campos de la traducción, interpretación y competencia transcultural. Es doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Johns Hopkins, y actualmente candidato al Juris Doctor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Memphis (mayo 2017).

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De máscaras, mentes, pecadores… y la palabra “persona”

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Querida lectora o lector,

¿Qué es lo que usted y yo y todos los que conocemos tenemos en común? Somos todos “individuos”, “seres humanos”, “humanos” a secas, “personas”. Este último sería el término más común de todos. En inglés se dice person (el plural más usado, sin embargo, es people, que se pronuncia “PI-pel”).persona máscara classic mask

La historia de “persona” es interesante: en latín, persona (cuyo sentido etimológico es “sonar a través de”) se refiere a la máscara del actor clásico, tal vez equipada con un medio de amplificación como el cuerno. Persona habría significado “rol” o “personaje” para luego adquirir el sentido de “persona, individuo”. En inglés aun se dice persona (pronunciada “per-SOU-na”) por “rol o personalidad asumida”.

Los descendientes de persona, del latín, son muchos en lengua romance: persona (ital.), personne (francés, donde también puede significar “nadie”), pessoa (port.). Pero también existen más allá: person (sueco), persoon (holandés), y en otras lenguas.

En la familia eslava la raíz es otra: chelovek en ruso (pronunciada “chel-a-VIEK”) parece tener las raíces “pensamiento, mente” y “tiempo, eternidad”—así, la palabra por “persona” significaría “mente eterna”, hermoso sentido espiritual que a Platón le hubiera encantado. (En inglés, de modo similar, man pareciera estar emparentada con mind, “mente” y antes significaba cualquier ser humano.)

De acuerdo al contexto, hay toda una serie de términos más o menos equivalentes a “persona”.  “Ciudadano”, “súbdito”, “contribuyente”, “vecino”, y “consumidor” son ejemplos. Claro, sus connotaciones difieren de modo dramático. Hay un reclamo de derechos implícito en el uso de “ciudadano” que está ausente en “consumidor”—si bien este último también tiene sus derechos.

¿Y la palabra “alma”? Con todo su misterios y a veces patetismo, es muy otra. Pensemos en una alusión a “las 1,517 almas que perecieron a bordo del Titanic”.

Otra voz curiosa con significado de “persona” es pikadur en el crioulo de Guinea-Bissau, lengua con fuerte núcleo portugués más elementos africanos occidentales. Su origen es pecador. En ese uso de pikadur queda manifiesta la mano del misionero cristiano.

Es el encuentro de la lengua con la teología: en crioulo por más que pienses  “persona” dices “pecador”!

¡Buenas palabras! Good words!  

Pablo

Copyright  ©2016 by Pablo J. Davis.  Se reservan todos los derechos. Una anterior versión de este ensayo apareció originalmente en la edición del 8 al 14 de julio de 2016 de La Prensa Latina(Memphis, Tennessee), como la entrega número 188 de la columna semanal bilingüe “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la ATA (American Translators Association), inglés>español, e Intérprete Certificado por los Tribunales del Estado de Tennessee inglés<>español, además de entrenador en los campos de la traducción, interpretación y competencia transcultural. Es doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Johns Hopkins, y actualmente candidato al Juris Doctor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Memphis (mayo 2017).

 

Carry that weight

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Dear reader:

The languages we live in are very old, older than the earliest ancestors most of us can name.   Yet most of our words are older still. Remember: go back more than 500 years and you will not find an English (or a Spanish) language you can understand—but for many of the words we use, there is a lineage that goes back not a few hundred years, but thousands.

Mujer llevando canasta

What this woman is doing is the basis for one of the most powerful word roots in all of human language.

What is the first thing we ever do in the world? Actually, it’s less something we do than something done for us, the first thing done for us as separate beings, making all else possible: After nine months of giving us the very marrow of their bones,  our mothers “bear” us into the world: we are “born.” Old Engl. beran (to bear, bring, produce, endure) could trace its lineage back to Proto-Indo-European *bher-.

In ancient Greek (another Indo-European descendant), pherein is “to carry” or “to bear”—the root of “fer” in “transfer.” Carry a word over from one place (meaning) to another: meta + pherein yields “metaphor.”

It’s the same root shared by the fer element in words like ferriferous and auriferous, iron-bearing, gold-bearing.

Latin turned ph into p and we got the -port- in “transport” (to carry across), “import” (to bring in), to “comport” (carry) oneself—and so on, and on.

Spanish portar is to bear—portar arma is to be packing, to carry a weapon. An aircraft carrier is a portaaviones, a case for carrying papers a portafolios (portfolio), etc.

To bear or endure a burden, is to “support it”—soportar, in Spanish. To “suffer,” sufrir, is the same root.

The name of Christopher, the Christian saint and friend to travellers, comes from Church Greek khristophoros, literally Christ (Khristos) + bearing (phoros), as the saint is fused with medieval legend of a benevolent giant who helped travellers across rivers.

From this sublime meaning to such a humble object as a “wheelbarrow” (a “barrow” is for carrying, from that Old Engl. beran); the essential figure in poetry and language itself ( “metaphor”); and reaching back to the very moment of our “birth”: what unfathomable mystery and power in this word, in all its vast reach and its countless forms!

Good words!  ¡Buenas palabras!

Pablo J. Davis

A version of this essay originally appeared in the Nov. 20-26, 2015 edition of La Prensa Latina (Memphis, Tennessee) as number 157 in the weekly bilingual column, “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT is an ATA (Aamerican Translators Association) Certified Translator, Engl>Span; a Tennessee State Courts Certified Interpreter, Engl<>Span; and an innovative trainer in the fields of translation, interpreting, and intercultural competency, with over 25 years experience. He holds the doctorate in Latin American History from The Johns Hopkins University, and is a Juris Doctor Candidate at the Cecil C. Humphreys School of Law, University of Memphis (May 2017).

Portar y soportar

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Querida lectora o lector:

Las lenguas que habitamos son muy antiguas, se remontan a un pasado anterior a los antepasados más remotos que podemos nombrar. La mayoría de nuestras palabras son más viejas todavía. Recordemos que el español o el inglés de hace más de 500 años, no nos es comprensible—pero, en el caso de muchas de las palabras que usamos, su antigüedad no se mide en varios siglos, sino en miles de años. 

Mujer llevando canasta

Lo que hace esta mujer, dio  lugar a una de las raíces más poderosas en todo el lenguaje humano.

Lo primero que hacemos en el mundo, nacer, se dice to be born en inglés. En realidad, es algo que hacen por nosotros, algo que hace posible todo lo demás: después de darnos hasta la médula de sus huesos por nueve meses, nuestras madres nos dan a luz, nos paren: en inglés, they bear us. Esa voz bear proviene del inglés antiguo, beran (soportar, traer, producir, sufrir), de la raíz proto-indoeuropea *bher-.

En griego antiguo (que también desciende del indoeuropeo), pherein es “portar”, la raíz del elemento fer en transferir. Llevar una palabra de un lugar (o significado) a otro: meta + pherein nos da “metáfora”.

Es la misma raíz del elemento fer en palabras como ferrífero y aurífero, deposítos que contienen o “portan” hierro y oro, respectivamente.

En latín, el sonido de ph (f) devino p: aparecíó el elemento -port- que nos da transportar (llevar a través de), importar (traer desde fuera), comportarse (la conducta, o porte, de uno), y así sucesivamente.

De ahí “portaaviones” y “portafolios” y sinnúmero de voces afines. “Portar armas” es bear arms.

“Soportar” una carga (support, en inglés) comparte esta misma raíz, como lo hace su pariente muy cercana “sufrir” (suffer).

El nombre de San Cristóbal, patrono de los viajeros, en griego eclesiástico era khristóphoros, “portador de Cristo”—el santo se fusiona con la leyenda medieval del gigante benévolo que ayudaba a los viajeros a cruzar los ríos.

Desde un sentido tan sublime, hasta el humilde wheelbarrow (carretilla; el elemento barrow es un dispositivo para trasladar cargas, wheel es por la rueda), pasando por la figura esencial de la poesía y del lenguaje mismo (metáfora) y remontándonos a nuestro birth (nacimiento): ¡en sus incontables formas, qué palabra llena de misterio y poder!

Good words!  ¡Buenas palabras!

Pablo J. Davis

Una versión de este ensayo apareció originalmente en la edición del 20 al 26 de noviembre 2015 de La Prensa Latina (Memphis, Tennessee), como la entrega número 157 de la columna semanal bilingüe “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la ATA (American Translators Association), inglés>español, e Intérprete Certificado por los Tribunales del Estado de Tennessee inglés<>español, además de entrenador en los campos de la traducción, interpretación y competencia transcultural. 

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