The handmade magic of “Cartonera” books: a feast for the eyes, a lift for the soul!

Memphis Cartonera: Cooperative Publishing, Art & Action
Exhibit at Rhodes College, Clough-Hanson Gallery
Opens Fri., Jan. 27, 2017 (5-7pm), through Mar. 18.
Artist-in-Residence: Nelson Gutiérrez

An extravaganza of color, lettering, images, and textures, these books want you to judge them by their covers. On a base of the plainest possible material—corrugated cardboard, repurposed from boxes and packaging—a delightful festival of creativity leaps out at the viewer.

Cartonera 8 tapas de libros 2017-01-26.png

What’s inside those covers? Some of the stories are original. Some are classics in the public domain. Some brim with illustrations, some are for coloring. The variations are endless. But the covers are all made of recycled cardboard, with hand-painted titles and artwork. Each one’s a personal statement—a true original.

Introducing the “Cartonera” (from the Spanish word for cardboard) phenomenon! This truly grassroots movement was born in Argentina during the early 2000’s economic crisis. Cartoneras are cooperative, neighborhood-based publishing ventures. They’ve spread throughout Latin America.

Now the movement has caught on here with the founding of “Memphis Cartonera” by Rhodes College students and local nonprofits. Dr. Elizabeth Pettinaroli, a Spanish literature and language professor at Rhodes who conducted field research on cartoneras in Argentina, Chile, Uruguay, and Paraguay, has coordinated these efforts and led the mobilization of community partners.

These partners have included Centro Cultural (Cartonera comics), Cazateatro Bilingual Theater (Cartonera for adults/kids), Danza Azteca Quetzalcoatl (Spanish/Nahua poetry workshop), Refugee Empowerment Program (kids afterschool program), Latino Memphis/Abriendo Puertas (high-schoolers workshop), Caritas Village (Cartonera photo books for afterschool reading program).

It’s about rethinking art and literature’s place in our lives, fostering creativity, literacy, and sustainability.

A chance to learn more, talk with participants, and enjoy viewing some of the creations so far will be at the opening of a two-month-long exhibit Fri., Jan. 27 (5-7pm) at Rhodes College’s Clough-Hanson Gallery.  Nelson Gutiérrez will be the artist-in-residence throughout the exhibit. For more about the opening and a series of other activities, including workshops and talks by artist Gutiérrez, an info session on zines, and other events, please visit https://www.facebook.com/events/754637584693600/

Further info: Dr. Elizabeth Pettinaroli, 901-843-3828, pettinarolie@rhodes.edu. Sponsored by Rhodes College.

memphis-cartonera-letras-2017-01-26

Advertisements

What good translation is “for”!

Enlace para español/Link here for Spanish

Dear reader,

 “Latinos para Trump” read signs at the GOP Convention. Clearly it meant “Latinos for Trump” but it didn’t say that: Spanish para can mean “for” but it’s not the same “for” used to indicate support of a candidate. (An even more unfortunate version of the sign, also seen at the convention, was  “Hispanics para Trump” which didn’t even use the Spanish word for “Hispanics”: hispanos.)

Latinos-Hispanics para Trump

Scenes from the Republican Convention held in Cleveland, Jul. 18-21, 2016.

The preposition para mainly means “for the purpose of, in order to, to be used by.” Papel para fotocopiadora, “paper for  photocopier, photocopy paper”; vegetales para ensaladas, “vegetables for salads, salad greens.”

“Latinos para Trump” says something like “Latinos to be used by Trump.” It should read: Latinos por (or con) Trump.

(We’ll revisit por/para again in the near future.)

The mistranslation unintentionally said some other things, too: “This sign was not made by a Latino” or (more accurately) “was not created by a native Spanish speaker.” Even worse: “We don’t care about Latinos, we just want their votes.”

Poor translation is poison: it undermines your message; makes you look foolish; and sends adverse signals—the worst being, “We don’t care enough to do this right.”

Every time an organization assigns a translation to some employee who happens to (it is believed) “speak Spanish,” the result will almost certainly be unfortunate—and maybe deadly: imagine the mistranslation of a safety warning!

Few of us would let our brother-in-law “who fools around with electrical stuff” do the wiring of our house. Or have the neighbor who once took a CPR course operate on our liver. But, in essence, that’s what’s routinely done with translation (and its spoken cousin, interpreting). These are professional, technical skills requiring training and experience, not something you can do just because you (sort of) know a second language—and not even just from being bilingual.

¡”Por” algo hay que traducir bien!

Link here for English/Enlace para inglés

Querida lectora o lector,

“Latinos para Trump” rezaban los carteles en la Convención del Partido Republicano esta última semana. Obviamente debería haber sido “Latinos por Trump” o “Latinos con Trump”. Quien confeccionó el cartel no se dio cuenta de que “para” no es la traducción correcta de la preposición for en la frase en inglés, Latinos for Trump. (Otra versión del cartel que se vio por ahí era más desatinada aun: “Hispanics para Trump”!)

Latinos-Hispanics para Trump

Escenas de la Convención del Partido Republicano de EEUU, celebrada en Cleveland, Ohio del 18 al 21 de julio 2016.

El significado principal de “para” es “a fin de, destinado a, para consumo o uso de”. Así decimos “papel para fotocopiadora” ó “vegetales para ensalada”. “Latinos para Trump” entonces, es como si se dijera, “Latinos a ser usados por Trump”.

Sin querer, el error comunicó otras cosas también: “Quien hizo este cartel no es latino” ó (mejor dicho) “no es hispanohablante nativo”. Peor aun: “No nos importan los latinos, sólo queremos sus votos”.

La mala traducción es veneno. Socava el mensaje de uno, lo hace quedar como tonto y transmite señales poco afortunadas—sobre todo esta: “Esto no nos importa lo suficiente como para hacerlo bien”.

Cada vez que una organización le asigna una tarea de traducción a algún empleado sin otro antecedente ni calificación que el de (presuntamente) “hablar español”, el resultado casi seguro será embarazoso o peor.  Incluso, tal vez, fatal: imagine sin más el caso de la traducción de un manual de seguridad.

¿Quién dejaría que su cuñado que “hace pinitos en cosas de electricidad” haga el cableado de su casa? ¿O que el vecino que una vez tomó un curso de primeros auxilios le opere al hígado? Sin embargo, es lo que se hace frecuentemente con la traducción (y su contraparte oral, la interpretación). Se trata de destrezas profesionales, técnicas, que exigen estudio, capacitación y experiencia. No es algo que se pueda hacer sólo porque uno “más o menos” sabe un segundo idioma—ni aun, siquiera, por el hecho de ser bilingüe.

¡Buenas palabras! Good words!  

Pablo

Copyright  ©2016 by Pablo J. Davis.  Se reservan todos los derechos. Una anterior versión de este ensayo apareció originalmente en la edición del 31 julio al 6 agosto 2016 de La Prensa Latina(Memphis, Tennessee), como la entrega número 191 de la columna semanal bilingüe “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la ATA (American Translators Association), inglés>español, e Intérprete Certificado por los Tribunales del Estado de Tennessee inglés<>español, además de entrenador en los campos de la traducción, interpretación y competencia transcultural. Es doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Johns Hopkins, y actualmente candidato al Juris Doctor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Memphis (mayo 2017).

Luna y lengua

Link here for English/Enlace para inglés

Esta última semana trajo no solamente luna llena (o, agraciadamente, “plenilunio”), ingl. full moon, sino también un eclipse lunar penumbral.  La mayoría estamos muy alejados del campo, y del otrora hechizo ejercido por el cielo nocturno… pero nuestra compañera celestial no ha perdido el poder de abrumarnos con su belleza.

Las lenguas humanas dan fe de la huella profunda dejada por nuestro único satélite natural. En estas líneas, echaremos un breve vistazo a esa huella, a través de palabras y frases, en español e inglés principalmente.

penumbral lunar eclipse march 2016La casualidad de que Luna (Moon, en inglés) y Sol (Sun) tengan el mismo tamaño aparente en el cielo terrestrial, sin duda ha contribuido a que las culturas humanas los vean como pareja, encarnando dualidades como macho/hembra, oro/plata,  noche/día. La asociación luna-hembra es profunda: las fases lunares tienen su eco en el ciclo menstrual femenino.

El “lunes” (lundi, francés; lunedì, italiano) es su día; “Monday” en inglés (Montag, alemán). El “mes” (de mensis, latín), o month en inglés, también llevan su impronta.

Otro lazo: luna y locura. El loco es “lunático” (lunatic). En inglés coloquial se le dice looney (LU-ni) y looney bin (la caja de los locos) es un psiquiátrico.

En inglés, to moon es andar penando por un amor no correspondido (un uso algo arcáico), o enseñar las nalgas como burla o insulto.

“Lunar” por marca o mancha en la piel (birthmark en inglés) se debe a una antigua creencia en la influencia de la luna. En inglés, como no hay equivalente por alunizaje, se dice “Moon landing.”

El poder del “claro de luna” (moonlight) sobre los jóvenes amantes es archiconocido y los poetas y letristas han sido sus cómplices durante siglos.

La curiosa palabra “sublunar” significa “terrestre, mundano.” En un sermón del siglo 18, Samuel Johnson llama a quienes lo oigan a que “se despidan de las vanidades sublunares” y que en lugar de éstas, “con corazón puro y fe constante, teman a Dios y guarden sus mandamientos”.

Una anterior versión de este ensayo apareció originalmente en la edición del 27 de noviembre al 3 de diciembre de 2015 de La Prensa Latina (Memphis, Tennessee), como la entrega número 158 de la columna semanal bilingüe “Misterios y Engimas de la Traducción/Mysteries and Enigmas of Translation”.  Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la ATA (American Translators Association), inglés>español, e Intérprete Certificado por los Tribunales del Estado de Tennessee inglés<>español, además de entrenador en los campos de la traducción, interpretación y competencia transcultural. Es doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Johns Hopkins, y actualmente candidato al Juris Doctor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Memphis (mayo 2017).

Ladybug, ladybug, don’t fly away!

Enlace para español/Link for Spanish

Dear reader:

We’re used to thinking of cultural difference.  But some things in this world are so inherently beautiful that people everywhere, and always, seem to have loved them. To name a few: butterflies, roses, kites, rainbows.

Este diminuto insecto, ¿puede que sea amado por todas las culturas humanas?

Is it possible that this little insect is loved by all human cultures?

A small, flying insect, usually red and spotted—English “ladybug,” Spanish mariquita (little Mary), vaquita de San Antonio (St. Anthony’s little cow), and other names—also has a strong claim on membership in this select group.

The English and Spanish names are subtly linked: the “lady” in “ladybug” seems to refer to the Virgin Mary.

Some others: French la bête à bon Dieu (the good Lord’s bug), Russian bozha kapovka (God’s little cow), Dutch lieveheerbeestje (the dear Lord’s little animal), Yiddish moyshe rabbeynus ferdele (or) kiyele (Moses’s little horse, or little cow).

Why this affection so strong it often crosses into the sacred? The ladybug’s pretty colors are not unlike a butterfly’s; the spots remind us of cows.  Ladybugs readily rest or walk on a human hand.  And mariquita, a farmer’s friend, eats such agricultural pests as the aphid.

Some religious traditions, like Judaism, shrink from naming the Deity, so the prophet Moses is used instead. Spanish also steers clear of God in naming this insect, displacing to the Virgin or St. Anthony.

Maybe the ladybug is one of those utterly joyous things whose contemplation once moved Robert Louis Stevenson to write: The world is so full of a number of things/I’m sure we should all be as happy as kings.

             ¡Buenas palabras/Good words!

Pablo

Pablo Julián Davis, PhD, CT is a Certified Translator (ATA/American Translators Association) eng>spa and a Certified Interpreter (Tennessee State Courts) eng<>spa, as well as a recognized trainer in the fields of translation, interpreting, and cultural competence. He has over 25 years experience in these fields. An earlier version of this column was written for the Jan. 24-30, 2015 edition of La Prensa Latina (Memphis, Tennessee) as part of his bilingual weekly column Mysteries & Enigmas of Translation/Misterios y Enigmas de la Traducción.  

 

La queridísima mariquita… y sus muchos nombres

Link here for English/Enlace para inglés

Querida lectora o lector:

Estamos acostumbrados a pensar en las diferencias culturales. Pero este mundo tiene algunas cosas tan hermosas que, al parecer, en todas partes y en toda época la humanidad las ha amado: la mariposa, la rosa, la cometa, el arcoíris.

Este diminuto insecto, ¿puede que sea amado por todas las culturas humanas?

Este diminuto insecto, ¿puede que sea amado por todas las culturas humanas?

Un diminuto insecto volador, usualmente colorado con manchitas—la “mariquita” o “vaquita de San Antonio” entre otros nombres en español, ladybug en inglés—bien puede reclamar su puesto en este grupo tan selecto.

Los nombres en inglés y en español tienen una sutil conexión: lady (dama, señora) sería por la Virgen.

Algunos más: la bête à bon Dieu (francés: el bichito del buen Señor), bozha kapovka (ruso: la vaquita de Dios), lieveheerbeestje (holandés: el animalito del buen Señor), moyshe rabbeynus ferdele (o bien) kiyele (idish: el caballito, o la vaquita, de Moisés).

¿Por qué este cariño tan intenso que suele entrar en el terreno de lo sagrado? El colorido se parece al de la mariposa y las manchas nos recuerdan a la vaca. Caminan sin miedo sobre nuestras manos. Y consumen plagas agrícolas como los áfidos.

Algunas tradiciones (como la judía) rehusan nombrar al Señor: de ahí el uso de Moisés. El español, de modo similar, emplea el nombre de la Virgen o de San Antonio.

Esta bendita criaturita fue, tal vez, una de las alegres inspiraciones de la sentencia de Robert Louis Stevenson, The world is so full of a number of things/ I’m sure we should all be as happy as kings, que traduzco así: “El mundo tiene tanta cosa maravillosa, que toda alma debería ser dichosa.”

             ¡Buenas palabras/Good words!

Pablo

Pablo Julián Davis, PhD, CT es Traductor Certificado por la American Translators Association (Asociación Norteamericana de Traductores) ing>esp, e Intérprete Certificado por la Suprema Corte de Tennessee ing<>esp. Una versión anterior de este ensayo fue escrita originalmente para la edición de La Prensa Latina (Memphis, Tennessee) del 24 al a 30 de enero, 2015, como parte de la columna bilingüe semanal Misterios y Enigmas de la Traducción/Mysteries & Enigmas of Translation.

 

How to work with an interpreter

Enlace para español/Click here for Spanish

If you’re a patient or physician, attorney or client, it’s quite probable that at one time or another you’ll use the services of a foreign-language interpreter. Some ideas and suggestions to keep in mind:

  1. An interpreter converts spoken dialogue from one language to another, a translator with written text. Two separate professions, two distinct sets of skills (though there are professionals who perform both, at a high level).
  2. Whenever possible, use the services of a professional interpreter certified by one of the following: Legal: The Supreme Court of your state (Certified is the highest level, while Registered means the person has not passed all of the required examinations), the Federal Courts, or NAJIT. Medical: IMIA, CCHI, or NBCMI. (The ATA certifies translators.) These certifications represent an important level of reliability and professionalism. And they can be verified; falsely claiming certification is fraud—an illegal act.
  3. It’s very common for bilingual children or friends to be used as interpreters. In legal and medical matters particularly, this is not advisable. There’s too much at stake to leave things in amateur hands. And there are issues that minor children should not be hearing and interpreting.
  4. Though it doesn’t feel natural, make every effort to look into the eyes of the person you’re talking to, of addressing them directly as “you”—almost as if the interpreter weren’t there. The interpreter is part of the interaction, facilitating your conversation, but is not part of the conversation, so you shouldn’t look at the interpreter and say, “Tell the doctor that…”  The interpreter must use the first person, “I” (Spanish yo) except when speaking for him or herself, and then it’s the third person: “The interpreter wishes to clarify…”
  5. There are two main modes of interpreting: consecutive and simultaneous. In consecutive, an individual speaks, then pauses while the interpreter interprets what was just said. If you’re using consecutive interpreting, it’s important that you keep your sentences short, so that the interpreter can be as accurate and complete as possible. If you’re stating numbers, addresses, or dates, say them slowly. In simultaneous interpreting, the interpreter conveys what’s being said in “real time”; a skilled professional interpreter can keep up with the pace of the person, or persons, for whom he or she is interpreting, usually with just 1 or 2 seconds’ delay.
  6. Interpreting is one of the most complex activities the human brain can perform. The pressure on the interpreter is great, especially in the legal and medical fields, and is mentally and physically exhausting. Respect the interpreter’s need for breaks (or the interpreters’ need, if the interaction is lengthy and there is more than one interpreter assigned to it), not just out of concern for that person’s health, but also in order to assure the highest possible level of work.
  7. If you’re unsure a word was interpreted (translated) correctly, just politely ask to go back to it.
  8. If the interpreter pauses to ask a question or get clarification of a particular point, don’t be alarmed: almost always, that is a sign of professionalism.
  9. If the interpreter’s utterances are significantly shorter, or longer, than those of the persons being interpreted, there could be a problem. The interpreter is not supposed to give a summary of what was said, nor embellish or add to it. It’s not a matter of the word count or timing being exactly the same, but the length and degree of detail between the original language and the interpreter’s version should be roughly comparable.

Pablo Julián Davis, PhD, CT, has more than 25 years of professional experience as interpreter and translator. As an interpreter, he is Certified by the Supreme Court of Tennessee and has passed the Federal Courts’ Written Examination. He performs varied interpreting work, with a legal/judicial specialization as well as work in medical and other fields. As a conference interpreter, he has worked with distinguished world personalities including Rigoberta Menchu Tum (Nobel Peace Prize laureate), theologian Ada María Isasi-Díaz, journalist David Bacon, the late writer Julio Cortázar, and others.

%d bloggers like this: